LA CARICIA DE UN PAJARO

La caricia de un pájaro

Entrado el año 1967, Miró introduce el color en la escultura.
En las esculturas de bronce pintadas, el metal queda disimulado bajo una capa de color intenso.
A pesar del volumen, las obras tridimensionales de Miró dejan entrever la mirada del pintor: el color marca una diferencia entre cada componente y el punto de vista frontal se impone a los otros.
Cualquier objeto, como parte integrante de una escultura, cambia de significado gracias a su forma específica y a su disposición en la obra.